La Historia del Padre Rother

Siervo de Dios Padre Stanley Francis Rother
Sacerdote y Misionero de Oklahoma

Un chico de granja de Oklahoma, el padre Stanley Rother Francis nació el 27 de marzo de 1935 en Okarche, Oklahoma. Ordenado sacerdote para la Diócesis de Oklahoma City y Tulsa, sirvió en la misión de la diócesis en Guatemala durante catorce años. Buscando justicia en medio de una guerra civil prolongada, el P. Rother luchó valientemente por el bienestar de su pueblo en la lucha contra una cultura que era excesivamente hostil a la Iglesia Católica.

El mayor de cuatro hijos nacidos de Franz y Gertrud Rother, el P. Rother creció en Okarche y asistió a la Iglesia y escuela Santa Trinidad.

Siendo un niño normal criado en una granja, trabajó duro haciendo las tareas requeridas, asistió a la escuela, jugaba deportes, fue monaguillo y disfrutó de las actividades asociadas a crecer en una pequeña localidad.

Mientras estaba en la preparatoria comenzó a discernir la posibilidad de una vocación al sacerdocio. Fue aceptado como seminarista y fue enviado al Seminario de la Asunción, en San Antonio, Texas.

El camino hacia la ordenación no estuvo exento de desafíos. Siendo su naturaleza más práctica que académica, el joven Stanley batallo con el Latín que en ese momento era crítico debido al hecho de que todo el plan de estudios era enseñando en ese idioma. Debido a sus dificultades, se le pidió dejar el seminario ya que sus calificaciones eran inadecuadas.

El P. Rother buscó el consejo del obispo Víctor Reed. Se decidió que se le permitiría a Stanley una segunda oportunidad de matricularse en el Seminario de Monte de Santa Maria en Emmitsburg, Maryland. A través de pruebas y tribulaciones se graduó del Seminario y fue ordenado sacerdote el 25 de mayo 1963.

El P. Rother sirvió cinco años en Oklahoma como pastor asociado. Atendiendo a la llamada del Santo Papa Juan XXIII, buscó y recibió el permiso para unirse al personal de la misión de la Diócesis de Santiago Atitlán, Guatemala.

La conexión del Padre Rother con el pueblo de Santiago Atitlán fue inmediata. Sirvió la tribu nativa de  Tzutujil que son descendientes de los mayas. Con el fin de servir a su pueblo, el Padre Rother tuvo que hablar español y el idioma Tzutujil. Él no sólo aprendió ambos idiomas pero su conocimiento práctico de Tzutujil le permitió celebrar la misa en esta lengua. Para ese momento, Tzutujil no era una lengua escrita hasta que el equipo de la misión de Oklahoma llegó y a pesar de sus problemas pasados con Latín lo que logró fue nada menos que extraordinario.

A medida que los años pasaban, el P. Rother trató de vivir una vida más sencilla para estar en comunión con su pueblo. Estaba rodeado por la pobreza extrema, ya que los Tzutujil vivían en chozas, viviendo de lo que podían crecer en sus pequeñas parcelas de tierra.

El padre Rother ministró a sus feligreses en sus hogares; comía con ellos, visitaba a los enfermos y ayudaba con problemas médicos. Incluso puso sus habilidades agrícolas en uso, ayudándoles en el campo, ayudo a tener diferentes cultivos, y a la construcción de un sistema de riego.

Mientras sirvió en Guatemala, una guerra civil estalló entre las fuerzas del gobierno militarista y las guerrillas. La Iglesia Católica estaba atrapada en el medio debido a su insistencia en la catequesis y la educación de las personas. Durante este conflicto cientos de miles de católicos fueron asesinados.

Durante un tiempo la violencia estaba contenida en las ciudades, pero pronto llegó a las tierras altas y a Santiago Atitlán. Los catequistas comenzaron a desaparecer, la gente dormía en la iglesia por protección y listas de muerte comenzaron a circular en los pueblos.

Con el tiempo,  el nombre del P. Rother apareció en la lista. Por su seguridad y la de su pastor asociado, el P. Rother regresó a Oklahoma. Decidido a dar su vida por completo a su pueblo, afirmó que “el pastor no debe huir.” Volviendo a Santiago Atitlán (a pesar de consejos a lo contrario), continuó la labor de la misión.

Pocos días después de su regreso, tres hombres entraron en la casa parroquial en la oscuridad de la noche y ejecutaron al P. Rother. Su muerte conmocionó al mundo católico y muchas preguntas surgieron de las cuales todavía tienen que ser respondidas; tales como ¿por qué el Padre Rother y quién fue responsable?

El pueblo de Santiago Atitlán lamentó la pérdida de su líder y amigo. Su memoria sigue despertando la pasión de la gente que sirvió con dignidad y vigor. Debido al afecto y veneración que el pueblo de Santiago Atitlán mostraron para el sacerdote, se solicitó que el corazón del P. El Rother se mantuviera en Guatemala donde reside hoy.

Desde el inicio de su muerte, el pueblo de Santiago Atitlán, la Arquidiócesis de Oklahoma City y la Diócesis de Tulsa han creído que el Padre Rother murió por la fe. En 2007 se inauguró esta Causa de Canonización.

En junio de 2015 la Comisión Teológica en la Congregación de las Causas de los Santos en Roma votó para reconocer formalmente Siervo de Dios Padre Stanley Rother un mártir. La determinación del martirio es un paso crítico en la Causa de la Arquidiócesis  de Oklahoma City para proceder con la beatificación del padre Rother, siendo esta la última etapa antes de la canonización como santo.

Dentro los últimos seis meses de 2015 la Congregación para las Causas de los Santos en el Vaticano se reunirá y discutirán la Causa del Padre Rother, si aceptan su Causa  entonces será beatificado y entonces será llamado Beato.